Un barco llamado Vetusta Morla

5 Nov

11Camino del tricentenario de la victoria de Trafalgar, éramos nosotros los que visitamos Inglaterra, nada más lejos de derrocar a la tercera coalición marítima, atravesando el Thames sin ningún tipo intención bélica, desembarcaba el mejor de nuestros baluartes musicales, un único Navío de Línea llamado “VETUSTA MORLA”, que ni el mismísimo vicealmirante Horatio Nelson, podría parar.

Un sólido buque de guerra sonoro. Contando dos guitarras multinstrumentistas en la quilla mayor, con un bajo de aparejo, percusiones y programaciones de velas cuadras y batería y voz como cubiertas artilladas, al mando 6 jóvenes, pero no por ello inexpertos, madrileños, que un buen día se lanzaron a la mar. Recientemente llegaban de conquistar la vieja Europa (en concreto Francia y Alemania) cual ejercito de Napoleón, con conciertos multitudinarios en la magnitud del éxito cosechado.

Esta batalla, en cuestión,  seria en el  The Coronet , un antiguo cine, reconvertido y muy bien por cierto, en sala de conciertos. Al sur del Támesis en el londinense barrio de Southwark. Ya las colas nos hacían presagiar la muy buena entrada, estrictos controles de entrada, hasta los chicles estaban prohibidos. Una vez enrolados en el barco, la puesta en escena de este navío sin grandes derroches, sencilla, con buena lógica si tenemos en cuenta, que nunca hubo grandeza sin sencillez.

Empieza a sonar, el set de timbales, bien iluminados con una disposición céntrica en el amplio escenario, cual cañones montados para ser disparados, secundados por el rugir de los presentes, empieza “La deriva” comienza la batalla. La sutileza de los primeros compases contrasta con la rotundidad de la canción que de título a su nuevo trabajo, lleno de una reivindicación, ya no tan atípica del género, con sonetos y comparaciones que te haces pensar que otro mundo es posible. Y es que no es patrimonio de nada ni nadie cualquier tipo de reivindicación y ellos la izan en su palo mayor, llevándola de bandera.

Con un viento de popa, gracias al olaje de su público, unas palabras en el idioma de Shakespeare y un más que justo guiño a los grupos que cantan en ese idioma, como referente a la música contemporánea. Al unísono, batería de popa y guitarras en Babor, tocaba el turno de “Fuego” que sucedió a la contundencia de “Golpe Maestro” mucho pensabamos en lo arriesgado del set list, (Nuevas al principio + Hit = riesgo) y es que si no arriesgas no ganas y es que VETUSTA MORLA siempre sale a ganar. Se sucedían las batidas de esta Navío de línea, “La mosca en la pared”, “Pirómanos” y con ese agitar, llega un sorprendente giro de timón, cambio de rumbo, con un golpe de viento,  los monosílabos se adueñaban de la sala, comenzaba la esperada, por un clamor de un público, más que entregado, “Lo que te hace grande” primera referencia al disco de cabecera, Mapas. Y siguiendo ese mismo rumbo bravucón, el de recordar, y aunque recordar sea desafiar al futuro, no podían olvidar el disco determínate en la carrera, de estos valientes marinos  comenzaba a sonar “Un día en el mundo”, el disco que sirvió de botadura de este impresionante barco. Allende de nuestras fronteras al igual que la cerveza que estamos degustando, tomábamos constancia de donde estábamos por la calidad del sonido, que aquel antiguo cine, nos estaba regalando y que gracias a ello  y al más que sorpréndete a la vez que arriesgado (tónica dominante todo el concierto), del Set list (Mezclando nuevas con antiguas) sonaron de una forma muy especial “Cuarteles de invierno” con “Sálvese quien pueda”, “Tour de Francia” (contundencia y melodía, unidas a las vivencia veraniegas de la carrera Gala) con “Maldita dulzura” (La más Coreada y esperada)  “La grieta” con  “Mapas”, unidas todas ellas con gran maestría, como si del mismo disco se trataran, como si hubieran sido compuestas una detrás de otra. En ese momento, no me extraña, en absoluto, que el joven Atreyu, fuera a visitarla, la tortuga Morla, la criatura más vieja, para pedirle consejo y así salvar Fantasía en manos de la nada. Hoy, somos muchos los que pedimos consejo: o bien, para aprender (si de música y cultura se trata), para comprender la necesidad de un cambio, o simple y llanamente para disfrutar de unos de los grupos más novedosos que ha dado nuestro estado. Y es que en liza seguía nuestro buque insignia, incansable, tenaz dispuesto a dar el golpe de gracia, quedaban tres cañonazos  “Copenhague” “Valiente” ejecutados con la pericia que nos tiene acostumbrados, y así llego La gloriosa “cuadratura del círculo”, para un primer cierre de concierto. Un breve receso, porque los sentidos, señoras y caballeros, también necesitas coger aliento. Se vuelven a cargar los cañones, calma chicha con “Alto” qué torno a fuerte oleaje con “Fiesta Mayor” izando otra bandera de las muchas que porta este velero, esta vez, la de la solidaridad. Hábiles marinos capaces de dominar los tres elementos unido, al golpeo de las claves, suenan tambores de guerra, llegamos al final “El hombre del saco”.Con la evidencia de todas las “derivas” que sufrimos a día de hoy, saboreando el instante final de una deriva compartida. Ultimo receso, última canción, muchas quedaban en el tintero, las apuestas de cual seria, se sucedían entre los asistentes…  Y otra sorpresa francamente muy grata, una apuesta, la enésima en cuanto a  riesgo se trata, empezaba a sonar “Los días raros”. Arriesgada por el mero hecho, de haberla interpretado y grabado, en riguroso directo con la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia, concierto que se celebró con el objetivo de recaudar fondos para la reconstrucción del Conservatorio Narciso Yepes de Lorca que se vio afectado por el terremoto que sacudió Lorca hace ya más de un año. Nada más lejos de no estar la OSRM (que puedo prometer y prometo, que no estaban), sonó si cabe, con la misma contundencia, poniendo un broche final a un concierto que tardaremos mucho en olvidarnos.

Y en la calle llovía (Es Londres) además, después de las grandes batallas, no sé por qué, en las películas siempre llueve. Pero aun así, la mejor de nuestras caras y sensaciones hacían que no nos mojara la lluvia. Porque de lo que más podemos estar orgullosos, por encima de pertenecer a un país, un estado, un barrio. Es de pertenecer y compartir inquietudes que han creado este proyecto, fundado por gente humilde, solidaria. Que apostaron, en su día, dejando todo, por un modelo de autogestión y triunfaron.

Pucho, David, Álvaro, Jorge, Guille y Juanma felicidades, esperamos que vuestro navío conquiste la totalidad de los mares y venzáis a cualquier despropósito que en vuestro camino se cruce. Y en vuestro camino estaremos con vosotros. Suerte allende los mares.

Texto: A.Makeda

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2 comentarios to “Un barco llamado Vetusta Morla”

  1. bonustrack86 noviembre 5, 2014 a 7:02 pm #

    Recuerdo ir a verlos en directo, cuando retumbaba aún el primer LP y eran unos desconocidos en el ambiente. De hecho, fue un grupo invitado más a las fiestas de Fuenlabrada. Recuerdo que ya marcaban una energía impropia de lo que se esperaba en un grupo indie, y digo esperaba porque parecían llevar la bandera de algo no muy anunciado por aquí.

    El último disco me dejó un poco frío pero la culpa es mía por no llevar bien eso de las “evoluciones”.

    Buenísima crónica.

  2. amakeda noviembre 6, 2014 a 7:53 am #

    Gracias a ti por leerla!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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